La yegua con la que casi todo el mundo monta por primera vez en Yabusan. Aguanta las riendas mal cogidas, los talones que aprietan sin querer y los nervios del primer día sin inmutarse.
Cada alumno monta el suyo, y esa elección la hace siempre el profesor.
Un caballo de escuela no es un medio de transporte: es el compañero que enseña. Por eso aquí cada jinete tiene asignado el que corresponde a su nivel, a su peso y a su carácter, y se cambia solo cuando el alumno progresa. Todos salen a diario al paddock, tienen revisión veterinaria periódica y herrado concertado.
La yegua con la que casi todo el mundo monta por primera vez en Yabusan. Aguanta las riendas mal cogidas, los talones que aprietan sin querer y los nervios del primer día sin inmutarse.
El caballo de las reprises. Responde a la ayuda más pequeña, lo que le convierte en un profesor exigente: con él aprende a afinar quien ya sabe montar.
La reina del Pony Club. Conoce los juegos de pista mejor que los niños y se para sola delante de los conos. Es la que sale en la mitad de las fotos de los cumpleaños.
Galope amplio y una franqueza a los obstáculos que da confianza. Con él se aprende a medir distancias y a dejar hacer al caballo en el aire.
La yegua de las salidas al campo. No se altera con las bicicletas, los perros ni los tractores, así que es la primera opción para quien sale por los caminos sin experiencia.
Pequeño de alzada y grande de carácter. Su paso cómodo lo hace ideal tanto para adultos que empiezan como para los niños que ya se han quedado grandes para el poni.
Box individual con cama de viruta, tres piensos diarios, heno a discreción, salida a paddock y acceso a todas las pistas del club.